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¿Emociones Reprimidas o Controladas?; ¿Desahogos o Manipulación Inconsciente?; Juego Bueno-Malo; ¿Qué nos Ayuda Realmente?

Copiado del comienzo del Capítulo 9, Parte V de la novela "El Sueño de Anami":

Anami estaba sentada en el comedor común. No quería comer, tan sólo estar en un sitio comunitario, sentirse rodeada de otros… Se encontraba triste y melancólica. La reprimenda de Agam había afectado seriamente a su orgullo y a su autoestima. Se sentía una tonta, una bebé inepta ¡Qué bien la habrían venido ahora los cálidos y amorosos abrazos de Laudo quien, con sólo ponerse o pasar por detrás de ella o por cualquier otro lado pero a una distancia muy corta, de centímetros hacia ella, hacía que su cuerpo se estremeciese todo él a base de escalofríos y hormigueos!

Se planteó ir a visitar a Rengo pero parecía no estar en su casa cueva. Entonces, fue a buscar a Boly y a Grena pero tampoco los halló… Y por ello se fue sola y melancólica, nostálgica, a un espacio comunitario buscando el calor y el arropo del grupo.

El problema fue que allí no había grupo alguno.

- ¿Dónde demonios se habrán metido todos hoy? ¿Acaso me he perdido algo? —Pensó algo rabiosa al encontrarse el comedor completamente vacío—

Se sentó en un rincón y se dedicó a observar y esperar. Estaba segura de que no pasaría mucho tiempo antes de que algunos de la comunidad se presentasen allí. Y efectivamente, así fue. A los pocos minutos aparecieron por la sala nada más y nada menos que Boly y Grena, sentándose en la mesa más cercana a la puerta de entrada.

Anami se levantó para ir a sentarse con ellos cuando oyó a Boly hablarle en un tono fuerte y alto a Grena así como a ésta aguantar el sollozo. Entonces Anami se sentó, dándoles la posibilidad de este modo de solucionar su nuevo altercado o malentendido solos.

– No estás controlando tus sentimientos y emociones, los estás reprimiendo —Le corrigió Boly a Grena—

- ¡Sí hombre! ¿A qué viene ahora eso? ¡No es verdad! —Respondió Grena—

- Te equivocas, tú sólo estás haciendo y actuando para que tus sentimientos no salgan afuera y te dominen. Es lo máximo que puedes hacer: Reprimirlos. En cambio, controlarlos es otra cosa. Controlarlos implica el que tú decides si quieres tener ese sentimiento o no y el por cuánto tiempo tenerlo. Controlarlo implica no sólo el dominarlo, decidir expresarlo o no, sino también el tenerlo o no. Tú sólo puedes reprimirlos. A ti los sentimientos y las emociones te van y vienen cuando quieren, independientemente de si te gustan o quieres tenerlas o no. Y a raíz de ahí intentas hacer todo lo posible para que no te dominen por completo o no te dificulten más la vida o no se expresen afuera.

- ¡Vete a la porra! Me pone enferma esa actitud tuya de listillo, “Don Perfecto” ¡Que te den! —Le contestó Grena mientras se marchaba de la sala dejándole plantado—

Anami siguió observándoles. Grena no volvió, a pesar de darla la sensación de que Boly estaba esperando que lo hiciese. Por fin, Anami se levantó de su sitio y se acercó a él:

- ¿Está libre? —Preguntó mientras agarraba el respaldo de una silla cercana a Boly—

- Eso parece. Creo que lo que queda del día de hoy lo voy a pasar solo —Respondió—

- ¡Uy! Y yo que estaba contenta de encontrarte aquí… No parece que estés de muy buen humor ¿Cómo te va? —Preguntó Anami—

- Pschiá. Así y asá —Respondió Boly muy modestamente—

- ¿Y eso? ¿No te encuentras bien? —Preguntó Anami como si no hubiera visto ni oído nada de la discusión entre los dos—

- No, no es eso. Es que me acaba de suceder algo que me pone enfermo ¿Puedo pedirte un consejo? —Preguntó Boly—

Anami afirmó con la cabeza y entonces, como si estuviese esperando el momento, Boly comenzó a soltarla toda una sarta de malestares y malentendidos tenidos con Grena, acabando por decirla al final el proceder que acababa de tener Grena con él marchándose de ese modo e insultándole.

- ¿Al contarme eso, no me estarás diciendo algo así como: “Ella ha hecho mal algo que yo se hacer bien”? ¿O quizás te refieres a que ella no sabe controlar sus sentimientos y tú en cambio, sí? —Preguntó muy atrevidamente molesta de escuchar las críticas y las quejas despectivas de él hacia su amiga y harta ya de que todos los días ambos estuviesen pinchándose mutuamente—

- ¡Pero qué dices! —Respondió él medio ofendido y medio sorprendido por la inusual respuesta de ella— No me mal interpretes. Tengo ego pero no tanto. Yo ahora sólo te estaba describiendo a Grena y su forma de actuar para conmigo ¡Me estaba desahogando!

- Tú podrás verlo así pero para mí, algo que he aprendido muy bien mientras he vivido aquí, ha sido que si se dice que alguien hace algo mal, siempre es porque se está comparando con un hacer algo bien. El mal y el bien siempre están unidos. Por ello, a mí me da la sensación de que estás actuando como un cuchillo queriendo ponerte en medio de Grena y yo. Lo siento pero a mí no me gusta nada lo que acabas de hacer. Paso de oír esas cosas, me parecen todas una basura. Os pasáis mogollón de tiempo al día igual, día tras día, en plena pelea de poder o de demostrar quién es el mejor o el más sabio. No me extraña que estés tan agotado como dices ¿Y quién no lo estaría con tanta competición? —Protestó ella muy duramente—

Boly, te voy a ser sincera y a hablar como una amiga de verdad que te quiere —Se sinceró valientemente Anami— Creo que estás usando una fuerza muy poderosa para tu propio uso personal y egocéntrico y yo me niego a caer en tu red permitiendo que mi cariño hacia Grena disminuya o a que crees en mi mente impresiones negativas con las nefastas consecuencias que eso puede conllevar pues va en contra de la ley de Sat, el Señor Supremo Verdadero.

- Joder Anami ¡Cómo te pones! Tampoco es para tanto ¿No crees que exageras? O exageras, o estás especialmente susceptible hoy… Ni que te hubiera amenazado con un cuchillo —Exclamó Boly mientras comenzaba a mosquearse por la fuerte respuesta de Anami tras sus quejas sobre su relación con Grena—

- ¿Que no es para tanto? ¡Eso lo será para ti que ya estás vendido a Yot, el Señor Supremo! Estoy segura de que, si en vez de haberte parado de inmediato todos esos sapos y culebras que estabas comenzando a escupirme sobre tu relación con Grena, si en vez de haberlos rechazado, hubiese aceptado todo tu supuesto desahogo indiferentemente de si lo hago por curiosidad o no, yo misma me habría vuelto cómplice de Yot y con mi actitud hubiera afilado ese cuchillo que estabas siendo como te comenté antes, reforzando la separación entre nosotras o incluso, llegando a la disección.

Anami atacaba fuertemente. Ahora comenzaba a sentirse viva, olvidándose de la melancolía y la nostalgia sentida pocos minutos antes.

- Y dale ¡Qué dramática eres! —Volvió a insistir Boly— Para ya... Si quieres, la próxima vez no te cuento nada pero déjame ya en paz, anda. Estate segura de que la próxima vez mantendré bien cerrado el pico aunque para mí eso sí que crearía realmente algo de separación entre tú y yo ya que si no puedo hablar contigo de las cosas que me pasan y son importantes para mi...

- No me refiero a que no me cuentes sobre tus sentimientos o sobre ti —Aclaró Anami— Sino a que si realmente piensas que tú sabes hacer bien una cosa y el otro o la otra no la hace bien o la hace mal, no es necesario que me lo digas a mí, ni a nadie. Guárdate tu observación para ti y sé impecable en tus actos. Yo también amo a Grena ¡Y mucho! y creo que lo mejor es, para que todos estemos cada vez más unidos, que no digas nada y actúes con mucho amor hacia ella, no criticándola y actuando tú correctamente una y otra vez. Estoy segura de que llegará el momento en que Grena se dará cuenta de cómo lo haces, de que lo haces “mejor” que ella y, por el natural e innato deseo de mejorarse y superarse de cualquier Simpaye como vosotros sois, Grena te observará para perfeccionarse en su acción o irá a ti a pedirte consejo y entonces cambiará, pero por sí misma y cuando esté preparada, cambiando real y profundamente con la ayuda de tu amor que no de tu mente crítica y de tu ego.

- Buah ¡Déjame de rollos! —Protestó Boly harto ya de tanta cháchara y molesto por no haber podido influir en Anami— Todo eso es una quimera. Haciéndolo como dices, Grena puede tardar toda una eternidad en empezar a aprender a hacerlo bien ¿Para qué perder el tiempo?

- Bueno, tú sabrás. Haz lo que quieras. Yo sólo te pido por favor que a mí no me vengas más críticas ni malos rollos y vuelvo a aconsejarte que si de verdad quieres que Grena cambie, y cambie de verdad, no sólo por unos días, además de evitar la posible y natural rebeldía por parte de ella, lo mejor es que esperes a que vaya por su propio pie a pedirte consejo pues sólo entonces estará abierta a ti y a tus sugerencias, ofreciéndote y abriéndote el camino para que la expliques con amor y sin interés personal qué es lo que puede perfeccionar y cómo —Terminó por decir Anami—

- No, si lo que dices suena bien y lógico —Comentó Boly ya más calmado y racional— Lo único es que yo no sé hasta qué punto eso es más rentable que el entrarla directamente. O si es más beneficioso que yo me contenga la mala sensación que tengo o si lo es el que se la exprese a algún buen amigo o amiga como tú y me libere de ella.

- Ése es el problema, que aunque crees que sí, en realidad no te liberas de esa desagradable sensación que te ha dejado vuestra pelea sino que cuando actúas así, lo que haces es reforzar tu sentimiento de superioridad en ese juego de bueno – malo; mejor o peor, propagando así desagradables pensamientos o sentimientos a tus oyentes como si de un virus se tratase —Explicó Anami— Pero ahí no se queda todo, siempre algún día esos desagradables pensamientos y sentimientos vuelven como si de un boomerang se tratase. Mi consejo ya te lo he dado —Dijo con firmeza y gran fuerza y seguridad interior— Está basado en la ley de Sat, el Señor Supremo Verdadero y su fin es la unidad, la confianza, la tolerancia, la comprensión y el amor. Desde que lo descubrí, siempre que he actuado así, me han invadido oleadas de alegría, felicidad y amor.

He de irme pero espero reflexiones sobre este tema. Mira, te voy a prestar un libro de Nuria Aragón Castro que tenía Laudo y me regaló el primer día que cogí el autobús para venir aquí —Concluyó mientras se lo entregaba—

Boly se quedó solo y pensativo. Abrió el libro al azar por la mitad y leyó lo primero que encontró:

“Creía que la envidia apenas existía hasta que descubrí que toda crítica es una pequeña expresión de una gran envidia”

- Joder, vaya tino —Expresó Boly algo incómodo mientras cerraba el libro y volvía a abrirlo al tun tun por otro lado leyendo nuevamente—

“Cuando alguien critica es porque piensa que no le valoran. Valórale o dale un puesto de valor y dejará de criticar”

- ¡Ni que estuviesen compinchados el libro y Anami! —Protestó Boly mientras volvía a probar—

“Un día soñé con que otro ser tropezaba cayéndose por una escalera. Cuando me desperté y me levanté, pude ver cómo a ese otro ser le sucedieron a lo largo del día varias cosas desagradables que le llevaron a “caerse” emocionalmente pero ahí no se quedó todo. Después, tras observar esto no sé muy bien si con un ligero gozo insano, con asombro o con ambos sentimientos, a mí me ocurrió también lo mismo que a ese otro ser que no me caía muy bien, “cayéndome” también emocionalmente. Con ello me quedó muy claro que nosotros mismos creamos la “realidad” y esta realidad que nosotros creamos, después nos vuelve”

Boly cerró directamente el libro y se fue a su casa cueva a ducharse.

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Gema Ramírez
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adicta a la negatividad,

adicta a la negatividad, porque es lo que más conozco, creo

Gema