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Vivisección

A CONTINUACIÓN, COPIO PARTE DEL CAPÍTULO 7, PARTE VIII DE "EL SUEÑO DE ANAMI" DONDE CUESTIONO LA VIVISECCIÓN, DOY PAUTAS DE ACCIÓN PARA AYUDAR A PALIARLA TENIENDO EN CUENTA NUESTRAS ACTITUDES DIARIAS Y EXPONGO ALGUNAS OTRAS COSAS MÁS QUE NO OS DIGO PARA QUE TENGÁIS GANAS DE LEERLAS Y SEAN UNA SORPRESA. GENIAL SI CADA CUAL OPINA LO QUE QUIERA SOBRE LO AQUÍ EXPUESTO:

- Sí Xchimnyursedljbo, todos estamos muy deseosos de escuchar dónde has estado todo este tiempo en que has desaparecido —Terminó por decir la dragona adulta mientras daba unos pocos pasos hacia atrás ingresándose de este modo en el círculo—

- No creo que queráis oírlo mami. Es horrible, tremendamente horrible todo lo que he visto. Jamás pensé que en el mundo pudieran existir situaciones así, como en la que he estado. Jamás pensé que se pudiese crear tanto sufrimiento y tanto miedo a otro ser —Respondió el cachorro de dragón mientras casi todos los presentes clamaban con asombro y ligero pavor, sintiendo todos ellos al unísono la congoja vivida por el cachorro de dragón al rememorar lo sucedido. Sus corazones se inundaron de compasión…—

Y entonces fue cuando Anami se dio cuenta de que había entendido lo último que habían dicho los dragones ¡Les había entendido!

Anami no sabía si estaba de repente alegre o si sólo era sorpresa ¿O quizás eran las dos cosas a un tiempo?

Incrédula, giró su cabeza mirando tanto al cachorro de dragón como a la dragona adulta.

- ¿Mami? ¿Ha dicho mami? —Pensó—

- Sí —Respondieron afirmativamente con la cabeza los dos dragones al mismo tiempo—

- Pero… —Empezó a decir Anami, quien quería asegurarse de si de verdad les había escuchado correctamente así como entender el por qué ahora podía hacerlo y antes no—

Pero a Anami no la dio tiempo a decir más ya que tanto el cachorro de dragón como su madre se giraron para mirarla fijamente a los ojos y darla a entender que no era momento para que ella hablase.

- No Xchimnyursedljbo, todos queremos escucharte y creo que nuestra invitada también, por eso he cambiado la frecuencia de sonido, para permitir que nos entienda —Contestó la madre—

- Xchimnyurse no sé cuántos ¿Es ese tu nombre? ¿Te llamas así? ¿Los dragones también os ponéis nombres? —Preguntó Anami muy indisciplinadamente y con gran sorpresa al cachorro de dragón—

La dragona adulta la miró muy duramente y la echó una llamarada de fuego tal, que dejó temblando y encogida a Anami. Por su puesto, no tenía ninguna intención más de volver a interrumpir a la dragona…

- He estado en un sitio horrible. Me atraparon cuando iba a por frutos al Monte de Kibek. De repente, el suelo se hundió bajo mis pies. Estaba llenísimo de pánico. Caí magullado en un hoyo no mucho más grande que yo pero sí muy profundo, de unos treinta metros. No podía moverme y una de mis alas se había roto volteándose hacia arriba en la caída. Intenté restregarme en los altos muros con la intención de hacer presión con mi cuerpo para poder escalar dentro del hoyo pero resultó imposible dado lo estrecho de él y me hice más daño aún.

Varios dragones lanzaron pequeñas llamaradas de fuego al oír esto.

- Y lo peor no fue eso —Continuó diciendo el cachorro— Lo peor vino después. Aparecieron por todos lados muchas figuras extrañas que yo nunca antes había visto y que se parecen en cierta medida a la Krinka que acabo de traer conmigo, aunque la mayoría eran algo diferentes, de color marrón suave y con rabo.

- ¡Gonus! ¡Esos son los horribles Gonus! ¡Ellos se llevaron a mis dos cachorros y no los he vuelto a ver! ¡Serán malditos! —Expresó muy alterado un dragón macho bastante adulto mientras dejaba escapar llamaradas y llamaradas de fuego por su boca—

El techo de la cueva se llenó más aún de hollín negro con las continuas llamaradas.

A Anami le impresionó la fortaleza de las pieles y de los pulmones de los bicharracos que tenía ante ella ya que no se chamuscaban ni alteraban al contacto con el fuego ni con el hollín.

- Pschhh ¡Escuchémosle! —Expresó una cachorra de dragona—

- Seguidamente, lanzaron sobre mí una especie de red de un extraño material que resultaba imposible de deshacer con el fuego de mis bufidos.

Estaba muerto de miedo y me sentía tan impotente… Que sólo el recordar aquel momento hace que me vengan numerosos escalofríos —Siguió relatando Xchimnyursedljbo—

Después, echaron una especie de polvo o espuma blanca sobre mi cabeza que me impidió volver a escupir fuego y me irritó tanto los ojos que empezaron a llorar sangre y me dolieron como nunca antes me había dolido algo.

Aunque intenté aguantar la respiración lo más que pude, el polvo ese acabó penetrando en mis pulmones quemándome todo el pecho cuando de repente, oí un sonido brusco como de explosión acompañado de un intensísimo y dolorosísimo pinchazo en mi lomo izquierdo que en cuestión de segundos me sumió en un sopor tal, que perdí toda consciencia y todo recuerdo.

Nuevas llamaradas comenzaron a surgir de la mayoría de los presentes. Anami se sentía dentro de un horno.

- Y con todo lo que te han hecho ¿Te atreves a traernos a esa Krinka a nuestro poblado? —Chilló muy irritado otro dragón adulto cuya dragona bebé también fue robada— ¿Acaso no hemos sufrido ya bastante que nos traes a la fuente del mal aquí? —Terminó por decir mientras daba agresivamente unos pasos hacia delante a la vez que golpeaba con su larga y musculosa cola el suelo de la cueva a tan sólo un metro de Anami provocando con la vibración de los golpes que ésta se cayese al suelo a la vez que se orinaba del pánico—

- Ufggklzsowsbdehfybcffgkuj ¡Para ya! —Chilló autoritariamente la dragona madre de Xchimnyursedljbo dando la impresión de ser la jefa— Por ahora y por lo menos hasta que decidamos su situación en este cenáculo, es nuestra invitada y exijo se la trate como tal.

- Pero ella es una espía —Chilló una dragona adulta todavía algo joven mientras bufaba al aire—

- ¡Venganza, exijo venganza! ¡Cuatro de mis hermanos también fueron robados y mi madre murió de pena tras ello! —Gritó un dragón adolescente con los ojos completamente amarillos—

Anami estaba completamente acongojada. El color de su piel había pasado por el miedo del verde suave a otro color prácticamente blanquecino.

Sin poderse levantar del suelo, Anami se encogió sentada sobre sí misma y dispuso sus pequeños cuernos curvos en postura de defensa, aunque ésta parecía tremendamente ridícula ante toda aquella manada de titanes.

- ¡No! —Chilló el cachorro de dragón que la trajo al poblado— He traído aquí a Anami no para que nos venguemos en ella ni para que nos espíe, sino para que nos ayude —Terminó por decir muy firmemente mientras miraba fijamente a su madre buscando su apoyo y confianza—

- ¡Imposible! Ninguno de “ellos” puede ayudarnos. No creo que conozcan tan siquiera el significado verdadero de la palabra ayuda. Todos tienen el corazón sumamente enfermo —Gritó eufórico un gigantón— No es una Gonu pero se parece mucho a ellos.

- Sí, ése es uno de sus principales problemas —Contestó Xchimnyursedljbo— Se creen que se pueden ayudar a sí mismos o que pueden ayudar a los de su tribu creando sufrimiento a otros, como si éste fuese “un precio inevitable que tienen que pagar”. Ni tan siquiera tienen idea de las leyes más básicas de la vida.

- ¡Pido que la expulsemos de aquí! —Volvió a decir el gigantón—

- Me gustaría me permitieseis primero contar mi historia —Expresó Xchimnyursedljbo mientras miraba a su madre buscando su aprobación—

Pero su madre, la jefa, no parecía tener muchas ganas de seguir viendo a esa Krinka ni un segundo más.

- Es cierto que están enfermos ya que van por el camino equivocado pues no cumplen las leyes básicas del Universo —Siguió defendiendo el cachorro de dragón— Pero no nosotros sino ellos son los que más dolorosamente pagan por ello, viviendo en el sufrimiento y en la insatisfacción constante. También han llegado, incluso, a extinguir pueblos enteros de ellos mismos.

- ¡Mejor! ¡Así desaparecen por completo! —Interrumpió una dragona—

- Pero precisamente por ello, porque son los que más sufren, también son los que más pueden ayudarnos. Con uno sólo que abra de verdad sus ojos, estoy seguro de que la luz que será capaz de irradiar cegaría tanto a los demás, que poco a poco los transformaría. Estoy completamente seguro de ello —Expresó Xchimnyursedljbo—

Y creo que esta Krinka puede conseguirlo ya que he sentido y visto en ella un amor tal que no había sentido ni visto antes.

Un tremendo silencio volvió a invadir la sala. Silencio que llevó a Anami a rememorar a Orwel tras haber escuchado a Xchimnyursedljbo hablar de alguien que pudiese irradiar una luz cegadora.

- ¡Ya! ¡Eso será si no la matan antes como les gusta hacer con todo el que sobresale de ellos! —Sentenció la misma dragona de antes—

El silencio aplastante volvió a la sala… Silencio que Anami siguió aprovechando en rememorar a Orwel.

En el mismo instante en que Anami comenzó a pensar en él, una corriente suave y amorosa comenzó a recorrer cada célula de su cuerpo, renovándola a velocidad de vértigo. Entonces, Anami comenzó a recordar la imagen sonriente y luminosa de Orwel con sus irradiantes ojos verdes, sus carnosos y largos labios risueños, sus numerosísimas pecas en la cara y su hermoso y suave pelo anaranjado y ondulado.

Ahora mismo ya no existía nada más para Anami. Los dragones habían desaparecido de su memoria y sus percepciones, al igual que la cueva y sus ropas mojadas del propio orín.

Sus sentimientos de pánico y de dolor habían podido transmutarse en sentimientos de amor y armonía.

Ahora, la sala y todo su derredor se habían transformado en una dulce y envolvente melodía de arpa que la embriagaba de tal modo, que emborrachaba de plenitud lo más hondo de su ser expulsando esa energía al exterior con una fuerza tal, que todo ser que se encontrase en los veinte kilómetros circundantes, podía sentirla mediante una especie de nerviosismo o ansiedad sumada a una gran atracción y asentimiento de armonía y amor.

Para Anami ahora sólo existía el rostro de Orwel con su perfume de rosas tan característico. Un rostro que flotaba en el centro de una inmensa e intensísima luz blanca y cegadora. Un rostro con unos ojos embaucadores que como magnetos atraían la atención hacia ellos creando una ligera sensación de vértigo como si invocasen a Anami a traspasar un umbral invisible.

Admirados, todos los dragones dieron dos pasos para atrás. Jamás se habían encontrado con una situación así ni habían escuchado directamente nada parecido. Su actual gran sorpresa, admiración y respeto hacia Anami provenía tanto de la fuerte energía de amor, alegría y armonía que ésta irradiaba como de la intensísima luz que salía de su cuerpo y especialmente del entrecejo, de la coronilla, de las manos y pies, del pecho y del vientre de Anami mientras su cuerpo se elevaba por sí sólo en la misma postura en la que se encontraba ésta al comienzo de pensar y sentir a Orwel. Dicho cuerpo alcanzó la altura de nada más y nada menos que metro setenta de altura, manteniéndose flotando ahí, inerte, en silencio y luminosa como si de todo un conjunto de farolas candentes se tratase.

Todo dragón presente en la gran sala abovedada pudo escuchar además, cierta melodía de violín venida de no se sabía dónde.

Y así se quedó Anami durante más de veinte minutos, hasta que Xchimnyursedljbo rompiendo el gran silencio respetuoso reinante le preguntó a su madre:

- ¿Y qué hacemos ahora?

- Veo que no nos queda más alternativa que confiar en ella —Afirmó la dragona jefa—

Afirmación que ya no encontró rechazo o réplica alguna sino un pleno consenso.

Anami abrió sus ojos y no necesitó ni de una décima de segundo para recordar todo lo sucedido y ser plenamente consciente de dónde, por qué y con quién estaba.

Su cuerpo se hallaba completamente asentado en el suelo, con una apariencia idéntica a la de cualquier otro Krinka con la única diferencia de que la figura de Anami irradiaba algo, una energía o no sé qué que imponía, que provocaba en todo aquel que entrase en contacto con ella el sentimiento de una especie de temor respetuoso ante su gran fuerza y poder interior.

También Anami pudo percatarse de que algo había cambiado en la gran sala. Ya no se encontraba ante un gran ejército de seres probablemente enemigos sino ante una gran comunidad de imponentes dragones amistosos.

Todos los dragones la miraban atentos y expectantes. Tras unos minutos de silencio, Anami, erguida en su totalidad, se acercó al cachorro de dragón que la había traído al poblado y, con gran calidez, le propuso que siguiese contando su historia de cuando había sido secuestrado.

Xchimnyursedljbo miró a la dragona jefe, su madre y, tras un gesto de aprobación suyo, siguió relatando su historia:

- La siguiente escena que recuerdo resulta más horripilante todavía. Cuando abrí los ojos, lo primero que pude ver fue una estantería llena de frascos de cristal con fetos de diferentes seres dentro, otros con ojos, orejas, pezuñas, penes, mamas u otras partes diversas de diferentes cuerpos.

- ¡Puaj! ¿Y quién puede disfrutar de tener cosas así? ¡Qué horror! —Expresó una cachorrita de dragón mientras vomitaba con la sola imagen mental de la escena—

- Yo no sé si disfrutarán de ello. No puedo ni imaginarme un solo corazón capaz de disfrutar de ello… —Opinó el cachorro de dragón— Pero a pesar de mi miedo ante esa horripilante visión, el verdadero pavor vino segundos después —Continuó relatando Xchimnyursedljbo— Cuando vi a todos aquellos otros seres y hermanos…

Todo ser en la sala se estremeció ante el temor de lo que podía seguir ahora, en la historia del cachorro de dragón. Recordaron a sus familiares secuestrados y esto les provocaba ansias de preguntar y saber pero nadie lo hizo. Y no lo hicieron por miedo a escuchar nefastas noticias y por respeto hacia Xchimnyursedljbo, quien se hallaba sobrecogido llorando a lágrima viva.

Tras un buen rato de angustiosísima espera y expectación, el cachorro de dragón siguió relatando lo sucedido:

- Cuando abrí mis ojos aún dañados pero con algo de visibilidad ya recuperada, pude observar dónde estaba y todo lo que allí había… Me desmayé en el acto mientras una intensísima punzada de dolor atravesaba mi pecho. Jamás pensé que algo así podría existir…

- Pero… ¿Qué había? —Preguntó intrigado y temeroso un dragón anciano mientras se escapaba de su boca una pequeña llamarada—

- ¡Eso! ¡Dínoslo! —Comentó otro—

- ¿Vistes a mi hijo? —Preguntó uno adulto muy corpulento— ¿Está bien?

- ¿Y a mi hija? —Preguntó una hembra a Xchimnyursedljbo— Ellos se llevaron a toda mi familia ¿Vistes a alguno de ellos? ¿Te preguntaron por mí? ¿Quieren volver?

Xchimnyursedljbo no sabía cómo contestarles. Tan sólo de pensar en ello se le partía una y otra vez el corazón. Con gran angustia, miró a la dragona jefe buscando ayuda ante una situación tan incómoda. La dragona se percató en el acto de la situación y antes de poder decir ésta nada, Anami intervino:

- Tal vez no sea ahora buen momento para contestar a todas vuestras preguntas. Quizás sería mejor que permitiésemos a Xchimnyur no se qué, descansar de su viaje. Más tarde o mañana podría en privado iros contestando uno a uno… —Dijo—

- No Anami, no. Gracias por tu propuesta pero no creo sea la más acertada —Expuso la dragona jefe con gran dulzura y suavidad—

Aunque pueda resultar sumamente doloroso y difícil requiriendo de gran valentía, siempre es mucho mejor afrontar los problemas inmediatamente y comunicar en el acto todo lo que haya que comentar. Retrasarlo sólo serviría para prolongar el sufrimiento más días ¿O piensas que realmente tal y como está la situación, vamos a poder estar plenos y felices esta noche como si nada hubiera pasado?

- No —Gesticuló Anami con su cabeza—

- Tal vez algunos de nosotros podríamos lograr disimularlo o medio disimularlo pero en el mismo instante en que parásemos de estar activos o interiorizásemos un poco, el mal sentimiento volvería ¡Y mucho más agrandado! —Explicó—

Nos esperan noticias muy duras y dolorosas —Dijo ahora en voz muy alta dirigiéndose a todos los presentes— Seguramente jamás habremos oído nada igual. Pero antes de que Xchimnyursedljbo nos termine de relatar lo que vio y sepamos de lo sucedido a nuestros seres queridos y a otros, quiero recordaros a todos que, por muy extremo que sea lo que vamos a escuchar, hemos de tener siempre presente que hemos de esforzarnos en todo momento por no permitir que las emociones ni los problemas nos gobiernen. Recordar a cada instante que nosotros hemos de intentar ser siempre los soberanos de nosotros mismos y mantener el máximo control sobre nuestras mentes y nuestras emociones.

Anami la escuchaba con gran respeto pero sin lograr contener apenas sus emociones que intentaban aflorar con gran violencia ante el hondo sentimiento de miedo, dolor e ira que comenzaba a percibirse entre todos los presentes. Una tensión que iba aumentando a cada segundo que pasaba.

Tras una corta pausa muy imponente, la dragona jefa miró a su hijo y le indicó con un gesto que continuase con su relato.

A pesar de la desagradable situación, el cachorro de dragón supo mantener la compostura y con un aplomo dificilísimo de contener, narró:

- Sí, he visto a varios de nuestros familiares y amigos pero preferiría no haberlos visto.

Ligeras bocanadas de fuego surgieron de la mayoría de los desanimados dragones, aumentando la tensión y el nerviosismo.

- Varios de ellos estaban prácticamente irreconocibles o semiinconscientes —Continuó— Tenían a todos junto con otros seres diversos, en jaulas de metal lo más pequeñas posible para su tamaño. Otros estaban colocados en serie y en fila en varios pisos con el cuerpo encajonado y completamente tapado asomando sólo las cabezas de la caja, distanciados unos de otros por treinta centímetros, sin poder mover nada del cuerpo.

Y lo que hacían con ellos, con nosotros era, era… espeluznante —Xchimnyursedljbo comenzó a llorar nuevamente ante la congoja de todos los presentes—

Nos diseccionaban cuando aún estábamos vivos ¡Y sin anestesia ni nada que nos calmase el dolor ni nos adormeciese! Como además nos tenían atados… ¡No lo consideraban necesario pues no nos podíamos mover!

A la bella Kuiihbnngfreea la tenían completamente atada y tumbada de lado, con la oreja completamente arrancada y la piel de media cara y parte del cuerpo abierta, con su piel enroscada sobre sí misma y varios huecos dentro del cuerpo ya que la habían quitado diversos órganos y partes, sustituyéndolas por aparatos mecánicos y eléctricos. Una vez la vi entreabrir sus hermosos ojos y éstos estaban llenos de muerte y dolor… —El cachorro de dragón sollozaba fuertemente—

Un gemido estrepitoso invadió la cueva donde se hallaban los dragones reunidos.

- Sí, nos obligaban a enfermar, a tomar venenos, nos quemaban o irritaban la piel, los genitales, los ojos… Nos obligaban a engendrar seres amados que nos arrancaban cruelmente del vientre o nos los deformaban… Nos operaban, entubaban y muchísimas otras cosas horrendas estando vivos ¡Cómo si no sintiésemos!

Se justificaban en llevar a cabo investigaciones psicológicas, estudios fisiológicos, test de alergia de cosméticos, fármacos o comestibles dudosos, armas biológicas, investigaciones sobre el cáncer y otras enfermedades malignas…

- ¡Serán cabrones! ¡Nuestras crías! Ya podrían hacérselo a las suyas propias ¡Vayamos todos a por ellos, rescatémosles y arrasemos el lugar y a todo el que encontremos! —Chilló un dragón mientras soltaba una inmensa llamarada de fuego y golpeaba violentamente el suelo de la cueva—

En cuestión de segundos, el lugar parecía un horno en plena cocción. Casi todos los presentes parecían la personificación del kaos… Alboroto, ira, frustración, angustia, dolor… se respiraba por doquier… Hasta que la dragona jefa golpeó firme y consecutivamente el suelo e hizo callar y aquietarse a todos.

- Nadie va a ir a ningún sitio hasta que yo no lo autorice —Afirmó—

Un retraimiento incómodo se manifestó en la sala.

- Y antes de tomar cualquier decisión —Continuó— Quiero saber más del asunto —Terminó por decir mientras miraba a su hijo—

- En realidad, ellos hacen todas esas crueldades con todo ser. Se creen que tienen consciencia pero la consciencia siempre va ligada a tu capacidad de amar y de mostrar tu amor… ¡Y os puedo asegurar que por muchos “cuchi cuchi” que nos hicieran a algunos, todos queríamos huir de allí y estábamos muertos de miedo!

Ellos también someten a vivisección a otros de su especie, a prisioneros de guerra, a marginados sociales y a fetos entre otros. Se justifican en actitudes humanitarias a pesar de que sólo son comerciales. También lo hacen con los animales de compañía que tienen, robándolos o cogiéndolos de los lugares estatales a donde otros los llevan cuando ya no quieren cuidarlos o vivir más con ellos.

A mí me inyectaron un suero contaminado con agentes patógenos, virus, aparentando ser vacunas. Querían luego quitarme diversos órganos supuestamente para estudiar los efectos de la enfermedad que me habían inoculado. Y claro, lo empezaron a hacer conmigo y con otros estando vivo porque creen que el proceso de descomposición al estar muerto afectaría a los resultados.

A algunas hembras de su especie o de especies parecidas a ellos las violaban ellos mismos para luego extraerles los fetos.

A otros les amputaban las extremidades para estudiar las pérdidas de sangre y algunas veces incluso les unían estos miembros al lado contrario del cuerpo.

O les congelaban estando vivos algún miembro para después descongelarlo y así analizar los efectos de la gangrena y de la putrefacción sin tratamiento…

Quitaban estómagos uniendo el esófago a los intestinos. O partes del cerebro, de los pulmones, del hígado…

Vi a muchos de nuestros hermanos puestos como blancos para probar lanzallamas, bombas de gérmenes, bombas explosivas, armas químicas…

También vi a mi prima colgada boca abajo para observar cuánto tiempo necesitaba para asfixiarse.

Y muchísimas otras cosas horripilantes. Dudo alguna vez pueda quitarme esas imágenes de la cabeza, esas miradas de auxilio, pavor, miedo, súplica… que tenían los otros presos…

Todos esos estudios que nosotros hacemos muy satisfactoriamente con cultivos celulares, cultivos in Vitro de tejido, investigaciones epidemiológicas y que los Plugis hacen con cultivos de bacterias, virus y hongos, autopsias, utilización de cadáveres, investigaciones genéticas y clínicas y con modelos computerizados matemáticos, simulaciones informáticas, herramientas audiovisuales o sistemas análogos ¡Ellos lo hacen con seres vivos y sintientes!

- Pero hay una cosa que no entiendo… ¿Acaso ellos no tienen miedo de, no saben de la ley de acción – reacción, causa – efecto? —Preguntó inocentemente un cachorrín de dragón que no llegaba a creerse todo lo que oía, víctima de un pensamiento demasiado puro e inocente—

- No, no tienen ni idea de ella y si la conocen, ten por seguro que no la respetan… Eso de que los sentimientos que generamos en otros seres, los sufrimientos que generamos en otros seres, nos van a volver y los vamos a tener que sentir nosotros también en igual intensidad, no se lo creen y cuando se dan cuenta de que eso les sucede a otros, piensan que es casualidad o que nada tiene que ver con lo que han hecho, echando siempre la culpa a un tercero, cuarto o quinto…

Se justifican en: “O mi hijo, o ese dragón” pero por lo que he podido ver, lo que persiguen al hacer todo lo que nos hacen poco tiene que ver con la búsqueda de salud y bienestar ya que sólo un 10% de lo que había allí se emplearía después para la búsqueda de salud y bienestar, algo también inútil ya que podrían realizar esas investigaciones sin vivisecciones como hacemos nosotros o hacen los Plugis... Un 60% lo hacían para desarrollar armas químicas. Y el otro 30% lo hacían para la producción de cosméticos ¡Y por lo que pude ver, al año crían, capturan o raptan como mínimo 500 millones de seres para hacernos esas atrocidades! —Concluyó Xchimnyursedljbo—

Anami se encogió sobre sí misma. Se sentía incómoda por llevar mascarilla de maquillaje, tinte en el pelo, carmín en los labios, ojos pintados… Y temió por su vida ya que en el instante en que los dragones oyeron esta última afirmación, muchos de ellos la dirigieron miradas asesinas.

- ¡Pero es absolutamente imposible que cosechen alegría y amor mientras siembren crimen y dolor! Eso es lo que siempre los adultos nos habéis dicho y hemos visto —Volvió a increpar el cachorrín de dragón—

- Ya, y por eso se matan entre ellos —Afirmó la dragona jefa con un semblante muy serio— Tengo entendido además que ese tipo de prácticas tampoco le son beneficiosas a ellos, propagándoles también enfermedades, muerte y malformaciones pues todas las especies difieren entre sí física y funcionalmente y por tanto, cosas que funcionan con algunos de nosotros, no funcionan con ellos. De hecho, sólo el 1,16% de las enfermedades que ellos tienen se han presentado en otros seres con los que experimentan ¡Y para ello matan cada segundo 33 otros seres tras vivir unos sufrimientos espeluznantes!

- ¡Pero es horrible todo eso que contáis! —Expresó aterrado el cachorrín pues seguía completamente sorprendido con toda la historia—

Y siendo así como contáis, realmente no parece que se pueda hacer algo para evitarlo… —Concluyó apesadumbrado—

- Siempre se puede hacer algo ante cualquier mal o inconsciencia —Respondió la dragona jefe— Lo primero es compensar tú mismo tanto mal en el mundo con mucho bien en tus actos, pensamientos y sentimientos. Tú, todos vosotros, todos nosotros, somos un gran peso en la balanza. Si seguimos las leyes del amor y del universo, éstas se acabarán esparciendo y creando nuevos frutos.

También podemos pedirle a la nueva amiga de mi hijo que por favor no use cosméticos ni otros productos experimentados en otros seres y que se lo comente a sus amigos y amigas ya que cuanto menos se compren esos productos venidos del horror de otros seres, menos mal se hace, pues se produce en relación a la demanda. Todos los productos que no han sido testados o experimentados en otros seres vienen marcados en sus envases.

También podemos pedirla que no permita a sus hijos participar en actos de vivisección durante sus estudios en la escuela y trabajos diversos, que sea ella misma y ayude a sus amigos y familiares a ser objetores de consciencia.

También podemos escribir cartas a laboratorios e industrias exigiéndoles que utilicen métodos alternativos no crueles de experimentación. Y a los albergues y lugares de recogida de otros seres de su comunidad pidiéndoles que no donen seres a laboratorios, hospitales o facultades, protestando por escrito en caso de que lo hagan.

Podemos informarnos más sobre la verdad de este tema y ayudar a informar, firmar peticiones, participar en manifestaciones, escribir a los medios de comunicación, apoyar grupos de lucha contra estas prácticas, etc.

- ¡Ahora sí que me gusta que estés aquí! —Expresó muy eufóricamente el inocente y sensible cachorrín de dragón mientras se ponía alegremente de patas sobre Anami tirándola sin querer al suelo— ¡Ya entiendo por qué nuestro amigo te ha traído aquí! ¡Tú nos vas a ayudar! Tú eres uno de ellos. A ti te van a escuchar, tú los entiendes y por tanto, ellos te entenderán —Terminó por decir—

A pesar de la “alegría” del cachorrín, ciertamente en la sala absolutamente todos estaban sumamente apesadumbrados. Muchos de ellos lloraban amargamente y unos cuantos, estaban tan llenos de ira, que difícilmente podían contenerla. Pero nadie se atrevía a hablar, no había energía para ello… Y los que la tenían, tampoco tenían muy claro qué decir o qué hacer.

Por fin, un dragón casi anciano se atrevió a preguntar en un tono más bien bajo:

- ¿Y tú? ¿Cómo lograste escapar y venir aquí?

- Fue muy desagradable. Después de que me inyectasen los virus esos o lo que fuese, mi cuerpo empezó a dañarse y empeorarse muy rápidamente, acelerado además por la tristeza, el miedo, el hambre y la sed. Diariamente me tocaban, pinchaban, cortaban trozos de piel… Mientras me mantenían suspendido en el aire enganchado por las extremidades y el cuello a un aparato muy extraño lleno de cables.

Tuve diarreas, vómitos… y unos dolores inimaginables. Hasta que llegó el día en que me creía estar muerto. Les oía hablar pero no tenía fuerzas ni para abrir los ojos ni para mover ninguna parte del cuerpo. Entonces, me hicieron bastantes cortes en muchas partes del cuerpo, me dejaron desangrar en un sitio donde recogían la sangre, me rasparon mi cuerpo llagado y postulante y ¡Me tiraron encima de un inmenso montón de cuerpos maltrechos de seres diversos! ¡Fue horrible! —Ahora, el cachorro de dragón comenzó a llorar nuevamente mientras seguía contando como podía su historia—

Creía que todos estaban muertos, que yo estaba muerto… O al menos eso era lo que deseaba… Pero no fue así pues de vez en cuando oía gemir vanamente a alguno que otro de los que estábamos allí o notaba sus movimientos…

Estábamos en un patio exterior. Entonces, llegó una máquina inmensa con una gran pala y cogiéndonos como basura nos llevó a un gran foso tirándonos en él.

Al hacerlo, me hicieron tantísimo daño que pude lograr no sé cómo moverme un poco.

Y entonces apareció un Plugi muy luminoso que con ayuda de otros pocos de ellos nos sacaron con cuerdas a algunos de nosotros de ese gran agujero que querían llenar y tapar con tierra.

Una vez fuera, rápidamente cogieron a los que estaban menos mal y los metieron en unos grandes vehículos mientras los empezaban a intentar curar.

Cuando me cogieron a mí y me estaban metiendo en el remolque del furgón, apareció otra vez esa horrible máquina con más cuerpos en su pala. Los vieron y empezó a sonar un ruido muy raro, como si fuese una alarma.

Los que nos habían rescatado, cerraron los vehículos rápidamente y salimos de allí a toda velocidad con otros vehículos que comenzaban a perseguirnos.

No debía de estar bien cerrada la puerta del remolque pues una vez ya fuera del recinto y en medio del bosque, tras muchos baches ésta se abrió y yo me caí de él.

Tuve mucho miedo. Temí me encontrasen nuevamente los que me habían secuestrado antes… Y tampoco podía chillar, ni andar, ni correr, ni volar. Mi cuerpo estaba como paralizado y lleno de llagas y de dolor.

Acabé desmayándome… Y no sé cuánto tiempo o días después me desperté. Me arrastré a un arbusto cercano y me lo comí entero. Me era dificilísimo moverme y mi enfermedad seguía empeorando.

Apenas me moví de ese sitio unos pocos metros para comer otras plantas cercanas.

Hasta que llegó ella —Dijo Xchimnyursedljbo mientras señalaba a Anami— y no sé cómo pero me curó de mi enfermedad, desapareciendo toda llaga y toda herida. La sangre volvió a correr abundantemente por mis venas y un agradabilísimo calor amoroso me llenó el corazón…

A pesar de ello, seguía desconfiado hacia ella pero ella me habló de su hermana secuestrada y se me sobrecogió el corazón recordando mi propia historia. Por favor, entendedme amigos. No podía ignorarla o matarla después de todo lo que había visto y me habían hecho y de lo que ella me había ayudado. Jamás desearía a nadie que viviese el holocausto que he vivido y visto ¿Qué clase de ser cruel sería entonces? —Preguntó el cachorro de dragón sin dar posibilidad a respuesta alguna—

Por eso traje a la Krinka aquí —Continuó— Porque ella y su hermana gemela necesitan ayuda y teniendo en cuenta las cualidades que ella tiene, ese poder interno que de vez en cuando se le desborda, tal vez ella sea la única que pueda ayudarnos.

Ahora, los dragones dirigieron todas sus miradas a Anami quien no sabía qué decir ni cómo comportarse ya que toda su atención se centraba en intentar mantener la compostura pues tenía unas ganas inmensas de vomitar. De hecho, se encontraba en pleno ataque de ansiedad. Sentía que en cualquier momento podía caerse mareada al suelo. Se sentía frágil, débil y nerviosa. Su pulso ya no era tan firme como siempre lo había sido sino que si ponía sus manos a cierta distancia de sus ojos, no había forma alguna de aquietarlas e incluso el sólo hecho de centrar su atención en ellas le parecía casi imposible y le producían vahídos.

También, tenía la impresión de que si se ponía a comer algo, y algo dulce, se le pasaría.

Pero por otro lado, también tenía unas ganas increíbles de vomitar.

Y es que Anami se había fantaseado a su hermana con aquellos seres que habían capturado a Xchimnyursedljbo, violada, enchufada a numerosos cables, atada y sin poder moverse… Con las piernas amputadas y cosidas donde deberían de ir los brazos y a la inversa. Se sentía tremendamente desmoralizada y deprimida. Se creía morir…

Anami no conseguía controlar ni calmar su imaginación. Consciente de esto y con gran respeto y entendimiento, la dragona jefe se acercó a ella y tan sólo dijo:

- El cielo sólo se encuentra en el infierno.

Anami no tenía ni idea de a qué se refería. Ni tan siquiera de qué significaban las palabras “cielo” e “infierno” pero lo que si le llegó fue una caricia, una ligera sensación de armonía, paz y amor que la produjo prácticamente al instante una reacción. Anami se calmó no por completo pero sí lo suficiente como para domar su mente desbocada. Y con ese mayor control, el fuerte ataque de ansiedad se diluyó aunque no las náuseas.

Varias esferas blancas de diversos tamaños se acercaron a Anami rodeándola y esparciéndose por toda la sala. Ni Anami ni los dragones podían verlas, tan sólo la dragona jefa, quien las miraba plácidamente con suma sorpresa de que apareciesen.

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Gema Ramírez
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Guaoooo, no me lo creo. ¿Esto pasa de verdad, así sin exagerar?

Querida Nuria, dime que no es verdad!! Estoy deseando leerlo y a la vez estoy espantada.

Sin duda va a ser una gran fuente de sabiduría y recursos para la expansión del amor.

Gracias!!:)

Gema

nuria
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Bueno, bueno... si quieres

Bueno, bueno... si quieres que te diga la verdad, no es verdad, no me he encontrado con un dragón... al menos no como el dragón de la novela.
Pero por desgracia, lo que sí es verdad es que sí le suceden diariamente a miles de animales cosas iguales a lo que le ha sucedido al dragón de mi novela ¡E incluso en ciertas épocas a humanos!
Pero no temas, mi novela no es tan dura sino todo lo contrario... Su finalidad no es que la gente pase un mal trago, o se quede con el corazón encogido o vea otras versiones de la vida a base de garrotazos o desee desvanecerse por no gustarle este mundo... ¡Quiero que paséis un buen rato, que salgáis llenos de vida, que queráis vivir!
Ésta ha sido sólo mi parte puramente guerrera de la novela pues es un tema que rompe mi corazón en mil pedazos y por ello también muestro alternativas que cada uno podemos hacer desde nuestros hábitos para paliarlo.
Un poco de heavy metal en 650 páginas no se nota mucho ¿no?
Aunque si te soy sincera, se me ha ido la pinza también en unas cuantas páginas más pero estoy segura de que con ellas te escandalizarás cómicamente.

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